... la hora se acerca ya, toma su bicicleta y retoma el paso.



viernes, 12 de agosto de 2011

Algún sueño


Su aliento con aroma etílico me  inspira, me incita y me hace recordar momentos más cálidos que alguna vez toque, percibí y sentí. Sus manos se acercan lentamente con sutileza con "cursilería sensible" tanta que siento que desea tocar mi rostro, y justo cuando lo intenta, suena la alarma del despertador que esta a lado de mi cama destruyendo así esa paz temporal, esa paz nocturna que construí a base de su recuerdo, estiro el brazo intentando atacar a ese aparato infernal, con sus tonos homologados, que irrumpen en mi tranquilidad, en mi noche, mi único y último refugio, me imagino esos tonos como rayos rojizos, intrusos, enemigos, y los números del despertador; rojos, firmes y a la vez oscuro. Despierto con la cruda del sueño, esa cruda que aborrezco, el primer sentimiento del día "odio", "rencor", "abandono", segundo sentimiento "enemistad", necesito bañarme para ser un poco más deseable, para ahuyentar la cruda nocturna, incluso para sentirme despejado y tratar de olvidar lo antes posible ese olor alcohólico. Una mañana más, un recuerdo más que olvidar.

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